Columna 27
FM 101.9 SONIX / Radio Rivadavia
Columna Nº 27 del escritor Norberto Federico Fernández Lauretta
Programa “Puerta abierta al arte”/ Lía Accetta - Sábado 31 de octubre de 2009
La Sociedad Argentina de Escritores – S.A.D.E. Seccional Provincia de San Luis autoriza su libre circulación y reproducción Deberá mantenerse la integridad del texto y mencionar su autor y la fuente (FM Sonix-Radio Rivadavia)
Dedico mi columna de hoy al licenciado Fernando Andrés Saad, guionista y director de cine, profesor responsable de la cátedra de guión en la tecnicatura afín de la Escuela de Narrativa y Guión de Cine/SADE; a nuestros primeros egresados, y a todos los comprometidos con el séptimo arte en la provincia de San Luis.
Relacionare, desde otro ángulo y con visión de escritor, escudriñadora, la temática que Lía Accetta tan bien abordó la semana pasada y continúa hoy.
Me parece magnífica la descripción que en su libro “El año desnudo”, el escritor ruso Boris Pilniack hace de la exhibición de una película en un cine continuado de su época, cuando dice: “Entonces las luces se apagaron de nuevo y una vez más, y de nuevo, otra vez Vera Jalodnaia amó y murió en la más extraordinaria de las formas”…
¡Tantas veces había amado y muerto Vera Jalodnaia en un día, como tantas veces habían pasado ese día la película en el cine continuado!
(Breve cortina musical)
La descripción de Boris Pilniack trajo a mi memoria curiosidades del séptimo arte que despertaron especial interés en mí. Las encontré en la obra “Kino” (Historia del film ruso y soviético), de Jay Leda (Editorial Universitaria de Buenos Aires – EUDEBA, 1965).
En sus líneas esenciales nos cuenta que, cuando los hermanos Lumiere filmaron en mayo de 1896 la coronación del Zar Nicolás II, ya percibían el destino de gloria de su invento. Lo manifestaron en el teatro “Acuarium” de San Petesburgo, y luego en Moscú, durante la exhibición de lo filmado y la sucesión de fotografías animadas en pantalla grande, con la figura principal de Ana Karenina y música de Mendelssohn.
En esa oportunidad, un joven ruso que estaba entre el público fue impulsado a una profunda especulación sobre el futuro y real significado de la novedad. Era Máximo Gorki, que por entonces se ganaba la vida enviando notas periodísticas a diferentes diarios. Profundamente impresionado, el autor de “La Madre” dedicó dos artículos especiales. Decía en uno de ellos (literalmente):
“Sin temor de exagerar, se puede producir un amplio uso de este invento, debido a su tremenda velocidad. Pero, ¿cuán grandes pueden ser los resultados, comparados con el desgaste nervioso que produce en el espectador? Y un problema más importante aún es que nuestros nervios se vuelven débiles y menos confiables. Estamos reaccionando menos ante las sensaciones naturales de nuestra vida diaria y anhelamos más vehementemente nuevas sensaciones fuertes, que el cinematógrafo nos proporciona, ¡excitando los nervios por un lado y embotándonos por el otro!
La sed que despierta por tales extrañas, fantásticas sensaciones, crecerá aún más y cada vez estaremos menos dispuestos y aptos para captar cotidianamente las impresiones de la vida ordinaria. Esta sed por lo extraño y lo nuevo puede llevarnos lejos, muy lejos, y ‘El salón de la muerte’ puede ser traído del París de fines del siglo XIX al Moscú de comienzos del XX”.
Gorki fue mejor profeta de cuanto el mismo suponía; un profeta que estaba escribiendo desde una ciudad que más tarde llevaría su nombre. Podría bien haber hecho una descripción del desarrollo de los próximos cien años, hasta nuestros días, sin temor a equivocarse.
(Breve cortina musical)
Mark Twain escribió que, “aparte de un traje completo, las emociones son las cosas más difíciles del mundo para fabricar; es más fácil fabricar siete hechos que una emoción”…
¡Atrevámonos a contradecir a Twain! Intentémoslo, ustedes que me escuchan y yo, que los induciré: Imaginen que están en un cine con aire acondicionado, muy cómodos, viendo una película en cuyas escenas filman “otra película”, una dentro de otra, como una Caja China… Observen al director en su sillón, al cameraman y a los operarios, cada uno en lo suyo. Fuera de escena ven un camión, una camioneta y varios coches, un par de grúas, varios vagones enganchados y cargados de mineral, además de unos jinetes a caballo que se acercan vestidos de soldados. Son los artistas y están actuando en una región inhóspita, donde existiera la ciudad de Escitia en la antigua Europa, entre el Mar Negro y el Cáucaso; y lo hacen, sin saberlo, sobre un antiguo cementerio escita. Como la región es desierta usan dinamita de verdad. Se supone tiempo de guerra…
Les doy más instrucciones: Si se concentran como les pido hasta podrán imaginar sentir las explosiones; se verán de pronto en medio de mucho polvo y se les secará la boca… Pueden toser.
Imaginen la destrucción de un puente sobre un trayecto ferroviario… Ya pasó. Ahora escuchen la alarma, la sirena, los hombres a caballo y un toque de clarín. “Los obreros desparramados. Los jinetes patrullan el lugar de la explosión. Suena una campana… Lentamente suenan otras. Algunas figuras parecidas a juguetes se preparan para encender las mechas y correr a cobijarse… Explosión... Y otra... Una serie de explosiones, una encima de otra. Saltan piedras y polvo. Fragmentos que vuelan lejos y caen sobre rieles, autos, grúas. Los fragmentos golpean sobre el techo del auto en que están escondidos. Llegan muy lejos, hasta una tumba abierta, donde un escita ha yacido durante 2.000 años. Al lado del esqueleto se ven lanzas y flechas con punta de bronce con muescas para el veneno. Una tasa de losa rota. Al lado de la cabeza hay huesos de oveja comida y el esqueleto de un caballo de guerra; el escita parece mirar con los ojos huecos, las negras aberturas de su calavera, como si estuviera esperando la explosión. El cielo sobre él. Y nubes. Los rieles pasan justo sobre la tumba. Esperan sobre los rieles grúas de 40 toneladas y vagones cargados... El escita en la tumba y el estallido de la nueva vida que avanza… El escita en la tumba y un cameraman que enfoca sobre ¡2.000 años de silencio!”…
No sé si lo lograron –aquí en la radio sí–, pero practíquenlo cuando vayan al cine, porque esto nos da el cine. Un cúmulo de sensaciones y de visiones.
(Breve cortina musical)
Vean ahora –e imaginen– el fragmento de otro guión, de mi autoría, que escribí y usé didácticamente en clase. El tema es la entrega del poder de Augusto Pinochet a la democracia chilena. Año 1990 y la incertidumbre que afectó a los oficiales a quienes el dictador general consideró retirar su apoyo…
Comienzo con la circunstancia vivida por un coronel represor en su primer día de exilio. Las escenas se suceden así (escrito a mi manera, me caben las generales de la crítica):
Listos... ¡Acción!
Escena 1. El coronel viste de civil –no puede ser de otra manera, siendo su primer día en el exilio–. Viaja en su automóvil Mercedes Benz con patente diplomática (único capital que le queda) y un chofer que es su fiel y obsecuente asistente que trajo desde Santiago.
Escena 2. El chofer baja, abre la puerta y le hace una mezcla de venia y reverencia.
Escena 3. El coronel toma nerviosamente el ramo de rosas de su lado y baja del Mercedes.
Escena 4. El coronel huele las rosas y con aire pensativo se dirige a la puerta de la lujosa residencia mendocina de Chacras de Coria. El chofer lo mira perplejo; no le conocía esa faceta.
Escena 5. El coronel pulsa el timbre de llamada del portón de hierro que da al parque.
Escena 6. Un mucamo uniformado con más pinta de guardaespaldas se acerca desde la casa y sin abrir el portón inclina levemente su cabeza, a modo de saludo.
Escena 7. El coronel, sin saludar, pregunta: «¿Está la señora Eliana Valdivia en casa?»
Escena 8. «La señora no recibe a nadie –contesta el supuesto mucamo. –Le pide que no insista, porque está bien acompañada y mejor protegida».
Escena 9. El aspecto del coronel trasciende asombro e ira. Retrocede mirando fieramente, a la vez que exclama: «¡No sabe usted con quien está hablando!»
Escena 10. El portero guardaespaldas le da la espalda, dejando ver su pistola de grueso calibre en la cintura; y desde la casa aparecen, como por arte de magia, dos hombres con armas largas…
¡CORTEN!...
Lo dejo ahí. Es evidente –ustedes convendrán conmigo– que el indignado coronel, desterrado hombre de choque del general Pinochet, está muy lejos de comprender su nueva realidad. Que se quede solo y despechado. Su amiga supo abandonar antes que él su país con su valija diplomática y sus dólares. Antigua amante del coronel, no contestó sus cartas ni atendió sus llamadas. Ya no lo encuentra interesante.
(Breve cortina musical)
En mi cátedra de la Escuela de Narrativa y Guión de Cine/SADE, en la materia Narrativa Cinematográfica, pedí a los alumnos que, en base a la circunstancia narrada, consideren brevemente dos destinos inmediatos: Primero el del coronel en el destierro; y luego el de la amante del coronel. No pretendí que completaran mi guión, sólo debían continuarlo y darle un final drástico en una extensión similar a la mía.
Recuerden ustedes la secuencia de las escenas del acto de mi guión. Les repondré ahora la última. Imagínenla:
Escena 10. El portero guardaespaldas le da la espalda [al coronel], dejando ver su pistola de grueso calibre en la cintura; y desde la casa aparecen, como por arte de magia, dos hombres con armas largas…
Tomo ahora la primera tarea de la lista de resultados. Corresponde a Roberto Altamiranda, de la ciudad de Tandil, que concluye así:
Escena11 – EXTERIOR – MANSION – DE DÍA
El Coronel no sabe que hacer. Se encuentra confundido y a la vez humillado con las rosas en sus manos. Los guardaespaldas están con sus armas largas apuntando al chofer.
Coronel: Ustedes no saben, no saben… con quien se están metiendo. Les repito por última vez…
Uno de los guardaespaldas dispara al chofer en la cabeza, quien cae contra el Mercedes Benz y luego se desploma en el piso.
Coronel: ¿Qué hacen?…. ¿Están locos?
El Coronel deja caer las rosas al piso. Corre hacia el auto, se detiene, mira al chofer en el piso y luego sube.
Escena 12 – INTERIOR/ EXTERIOR – MANSION – LIVING – DE DÍA
Eliana Valdivia camina hacia la puerta, antes de abrirla gira hacia atrás y le hace una sonrisa a alguien a quien no se le ve el rostro, solamente sus piernas. Eliana abre la puerta y sale.
Escena 13- EXTERIOR – MANSION – DE DÍA
Eliana, desde el lugar en que esta parada, ve al coronel tratando de encender el vehículo. A su lado están los hombres armados. Le hace una seña a uno de ellos. Un guardaespaldas suyo que apunta y dispara varias veces contra el Coronel. Eliana sonríe e ingresa a la Mansión.
14- INT. – MANSION – LIVING – DIA
Un militar de alto rango que viste un uniforme [que no debería ser del ejército chileno] se para de un sillón, se acerca a Eliana, la toma de la mano y luego la besa. Camina hacia la puerta y abre.
Escena 15- EXTERIOR – MANSION – DE DÍA
El militar sale de la casa y le habla a uno de los hombres armados:
Militar: ¡Sin evidencias!
Guardaespaldas [cuadrándose con porte militar contesta presto y con un grito]: ¡Sí señor!
El militar de alto rango ingresa nuevamente en la casa.
(Breve cortina musical)
Si alguna vez me dispongo a completar el guión para la película, este pasaje lo mantendré tal cual, citando la fuente de Roberto Altamiranda, quien ya me entregó su trabajo final y recibirá en nuestra escuela el título de Técnico Superior en Narrativa y Guión de Cine.
A propósito, este joven de Tandil, a quien le auguro un brillante futuro, recientemente y luego de consultarme y poner a mi juicio una columna de opinión ciudadana, fue aceptado como colaborador para una página periodística de la ciudad de Córdoba. Ya debutó; y ahora recibo de él otra noticia. Me cuenta que se había quedado sin trabajo y lo decidió:
Con los conocimientos adquiridos y su talento natural activado, trabajó arduamente, y el pasado viernes 23 realizó el lanzamiento oficial de un nuevo portal de noticias por Internet: www.concept-diario.com.ar ¡Felicitaciones!
(Breve cortina musical)
En momentos en que la cinematografía ha ingresado a nuestras vidas de meros espectadores de provincia, con el sentimiento de ser ésta “la meca del cine argentino”, tomo para que se tenga muy en cuenta la historia de cualquier arte, y particularmente éste, porque presenta aspectos industriales muy contradictorios.
La historia del cine constituye una alternada sucesión de impactos triunfantes y habituales errores. Se debe tener conciencia de ese azar histórico común, en el contexto del esfuerzo creador. Aprender a valorar esto importa, especialmente, cuando ayuda a apreciar las luchas que deben mantener directores, productores, guionistas, escenógrafos e intérpretes responsables, contra el producto de categoría inferior y fácil factura.
(Breve cortina musical)
Realmente creo, acerca de la creación de cualquier manifestación de arte (lo vemos en las obras maestras del cine), que, más que un futuro que madura en una atmósfera idílica, el triunfo también se produce, precisamente, cuando llega a la vida tras un proceso de tiempo y esfuerzo. Claro está, no descarto el factor suerte para su éxito posterior.
La ley provincial que promueve la industria cinematográfica en nuestro ámbito, y la importante partida que se le asigna, es, ante los ojos foráneos, un signo de prestigio cultural en San Luis. No así aún, en la visión difusa de muchos comprovincianos.
Reactivar el cine en –y desde– nuestra provincia es un hecho encomiable, considerando la crisis que impera y la falta de inteligencia creativa y especialmente patriotismo para salir de ella en Argentina. Es una realidad que merece nuestra adhesión.
(Breve cortina musical)
A la gente de cine de la provincia de San Luis me permito pedirles, como amante y responsable espectador del mundo virtual, que no se conformen con poco en materia de imaginación y buen gusto.
Lo mejor –como en todo arte–, es mantener una irreconciliable hostilidad hacia la hojarasca y el sensacionalismo (de tradición o nuevo), para buscar en la expresión nuevas ideas, nuevos sentimientos, pensando en una nueva era. No cerrarnos sólo al mercado, abrirnos en una búsqueda constante de igualar cultura “hacia arriba”; y no temer a las corrientes de aire fresco que vengan de cualquier lado. Cerrar las ventanas sólo a lo vulgar.
No tengamos en San Luis un mero producto cinematográfico o un disparador publicitario que trascienda nuestros límites provinciales.
Que sea un nuevo tema para estar orgullosos.
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