Columna 28
FM 101.9 SONIX / Radio Rivadavia
Columna Nº 28 del escritor Norberto Federico Fernández Lauretta
Programa “Puerta abierta al arte”/ Lía Accetta - Sábado 6 de noviembre de 2009
La Sociedad Argentina de Escritores – S.A.D.E. Seccional Provincia de San Luis autoriza su libre circulación y reproducción Deberá mantenerse la integridad del texto y mencionar su autor y la fuente (FM Sonix-Radio Rivadavia)
Anoche se presentaron en el Club Social de Villa Mercedes dos libros de mi autoría, publicados con el sello editorial de la SADE sanluiseña.
El primero se titula “Sucedió en Naschel”, un extenso relato lugareño formado por una correlación de anécdotas propias de la vida de nuestros pueblos, que escribí hace algún tiempo en el corazón del valle del Conlara; y donde el buen humor de sus personajes se transmite a toda mi escritura.
Invité para esta presentación al historiador Ezequiel Gutiérrez Plummer, quien fuera propietario rural radicado en la zona donde se desarrollaron los hechos que narro, además de poeta y escritor; y, anos atrás, columnista del decano diario de Buenos Aires “La Prensa” y colaborador de “La Nación”.
Sus palabras fueron claras, precisas y halagadoras. Sabe el Sr. Gutiérrez Plummer expresar un concepto con la exactitud y economía de palabras que aconsejaba hace 400 años don Baltazar Gracián en su novela “El Criticón”, al decirnos aquello de “lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Agradecí a mi amigo con emoción, feliz por haberlo elegido.
(Breve cortina musical)
El segundo libro es una obra de teatro, “El primo sexólogo”, una comedia en 8 actos que pone de manifiesto de forma picaresca la actitud ridícula de algunos hombres durante ese período de vida que precede “ciertos cambios” y la búsqueda de su alejada primera juventud. De manera abreviada y en correlación de escenas fue leída con singular gracia y expresión teatral por un grupo de amigos, socios activos de nuestra seccional, que asimilaron muy bien sus personajes. Fueron ellos los escritores Anita Merelli (como la prima), Alfredo Salinas (como el Dr. Federico Salvatierra, sexólogo), Javier Calveyra (como Hugo, el marido feliz), Osvaldo Gómez (como Carlos, el divorciado escéptico), y Lía Accetta, Anita Gómez y varias damas más como el público femenino de la conferencia del Dr. Salvatierra. Personalmente actué como director presentador y sin esperarlo asumí el papel del mozo del bar y relator, ante una ausencia actoral sin aviso (algo parecido sucedió con el papel de Hugo). Pasó desapercibido ante la espontánea buena disposición de quienes los reemplazaron. El público aplaudió mucho y nosotros nos divertimos.
(breve cortina musical)
En la presentación de mis libros tuvimos sala llena, como ocurre siempre en los actos culturales que organiza la Sociedad Argentina de Escritores – S.A.D.E. Seccional Provincia de San Luis, tal como viéramos en las presentaciones recientes de los libros de Lía Accetta el sábado pasado y de Anita Merelli la semana anterior.
El público, probablemente el de siempre, interesado en este tipo de actividades, se fue satisfecho y es lo importante.
Destaco la presencia de muchos de mis amigos y la ausencia de otros, probablemente porque no siempre los viernes a la noche son los mejores días; hubo otras actividades y alguna, como la convocatoria de nuestra amiga conductora de radio y TV Titi Otazú, a la cual me hubiera gustado asistir.
Llamó gratamente la atención una delegación formada por un grupo de alumnos del Colegio Nº 2 “Juan Esteban Pedernera” (Ex Colegio Nacional), junto a la profesora de Humanística y Ciencias Sociales Sara de Francesco; y vimos, entre otros (todos valiosos) la presencia del Dr. Miguel Ángel Martínez Pettrica, presidente del Club Social Mercedes (nuestros anfitriones); de la Sra. María Eugenia Moreno, Jefa del programa de Urbanidad y Convivencia Ciudadana, infaltable representante de la Intendente Municipal de nuestra ciudad; de la Sra. Mabel Moll, asesora del ejecutivo municipal; de los socios honorarios de nuestra institución, ex presidentes, los poetas Julio Cejas y Oscar Sosa Ríos (quien el próximo miércoles 11 recibirá de la SADE Nacional una segunda Mención de Honor, en el acto de entrega de los premios nacionales anuales de nuestra institución madre).
(breve cortina musical)
Las horas pasaron y llegó el necesario momento del lunch, que fue amenizado, por la no programada brillante actuación de Guillermo Dixon (amigo personal de muchos años), que era parte del público y que espontáneamente trajo su guitarra del coche, siendo su varonil voz y sus canciones el broche de oro de esta fiesta cultural…
Pero hubo alguien más, que no mencioné ex profeso porque merece unas palabras personales de mi parte. Alguien cuya presencia me llevó a la emoción más profunda, alguien que al despedirse junto a su secretaria y amiga Nora Cooper, me dijo: “Fernández Lauretta, cómo no iba a venir si he sido invitado y es usted un gran amigo de mucho afecto”…
Estas palabras, dichas por don Edmundo Tello Cornejo con sus juveniles 94 años, tocaron mi corazón y es lo mejor que me ha ocurrido este año que ya se nos va. No lo olvidaré nunca.
A usted, don Edmundo Tello Cornejo, figura secular, Presidente de la Junta de Estudios Históricos de Villa Mercedes, ex Senador de la Nación, ex Ministro, ex Gobernador Interino de la Provincia de San Luis, historiador de fuste dueño del quizá más importante archivo histórico de nuestra provincia, y amigo íntimo de mi presentador de esta noche, el Sr. Ezequiel Gutiérrez Plummer; a usted don Edmundo, que nada de cuanto ha sido le valoro tanto como saberlo un maravilloso ser humano; a usted dedicaré el cierre de mi columna de hoy…
(Breve cortina musical
Aquella sentencia india que dice “Tú eres cuanto es el profundo deseo que te impulsa; tal como es tu deseo es tu voluntad; tal como es tu voluntad son tus actos; tal como son tus actos es tu destino”, leído del Brihadaranyaka Upanishad, que guarda mi biblioteca, en su Cap. IV Vers. 4.5, es perfectamente aplicable a la experiencia de vida del señor don Edmundo Tello Cornejo, contemporáneo ilustre de San Luis y entrañable amigo que disfruto en una relación que fuimos enriqueciendo de vernos de tanto en tanto, en el respeto mutuo y en mi admiración hacia él, amén de haber sido mi padrino en mi ingreso como Miembro de Número en la Junta de Estudios Históricos de Villa Mercedes.
Con manifiesta extroversión –escritor al fin– de mi parte, fue el señor Tello Cornejo quien me hizo conocer el verdadero secreto de escuchar. No hay necesidad de salir al llano ni bucear en la memoria escrita de San Luis, basta con sentarme junto a él y oírle; ni siquiera debo esperar, sólo aprender a estar en silencio a su lado, quieto, y un mundo de conocimientos se me ofrece libremente para ser descubierto por mí.
Así, casi sin darme cuenta, me embarga un sentimiento de admiración, de saber y de alegría que me halaga y suspende. Recién después charlamos algo, despidiéndonos hasta una próxima vez. Me dice entonces –siempre lo hace– que lee y guarda mis textos publicados y se interesa por cuanto pueda estar escribiendo en ese momento y por mi futuro de escritor, en una correspondencia que mucho aprecio y me compromete y estimula. Quizá sea por todo ello que en Don Edmundo vea, además, a un recordado profesor de historia de la secundaria, de quien ya escribí en estas columnas y leí en este medio, en una evocación para el “Día del Profesor”. Fue un personaje ejemplar y un librepensador que me encantó en mi adolescencia.
Pero el señor Edmundo Tello Cornejo, nuestro memorioso coterráneo que en sus años supo acumular sus juventudes, tampoco se detiene en estructuras anacrónicas ni usa una gramática histórica con preceptos agobiantes ni normas que no sean de ética y moral. Sabe, en definitiva, que él mismo es un escritor y un poeta, un artista. Cuanto dice y cuanto escribe sólo puede ser dicho o escrito de esa forma; de otra manera perdería el beneficio de un gen vital, el de su propio talento.
No es el señor Tello Cornejo un buscador de lo absoluto, pero en su cuenco histórico observa, investiga, estudia y escribe, haciendo un apto uso de los instrumentos conceptuales literarios pergeñados por sus condiciones y aplicados con elocuencia en su oración y en su prosa.
Pero nada de esto expresado de mi parte es novedad para él. Ya se lo había dicho… Ha hecho el historiador mercedino de su vida un lujo, y es un testigo involucrado de su tiempo. Me siento honrado con su amistad.
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