Norberto Fernández L.

FM 101.9 SONIX / Radio Rivadavia

Columna Nº 30 del escritor Norberto Federico Fernández Lauretta

Programa “Puerta abierta al arte”/ Lía Accetta - Sábado 21 de noviembre de 2009

La Sociedad Argentina de Escritores – S.A.D.E. Seccional Provincia de San Luis autoriza su libre circulación y reproducción      Deberá mantenerse la integridad del texto y mencionar su autor y la fuente (FM Sonix-Radio Rivadavia)

Nuevamente mencionaré en mi columna a Azucena Carena, una argentina radicada en el norte de Italia, Cremona; una ciudad que irradia cultura y donde Stradivarius fundara su fábrica de violines, los mejores del mundo, y por cuyo frente (hoy Museo Stradivarius) pasa todos los días Azucena.

Esta amiga tan lejana de nuestra geografía y tan cercana por la red, la conocimos (ustedes y yo) en oportunidad de una de mis columnas de opinión ciudadana que ella leyó en Internet, y, sintiéndose identificada con la causa, nos escribió entonces por correo electrónico a la dirección de la SADE. Su carta la leímos y Lía Accetta contestó; luego lo hice yo, y así iniciamos una relación mailera que nos ha enriquecido…

Pausa… Imaginen un entre paréntesis para decirles: Creo que soy el primero en usar la palabra “mailera”. Es viable argentinizarla con sus derivados; ello no implica “importar términos extranjerizantes”, toda vez que “mail” no tiene traducción al español.

(Breve cortina musical)

Vuelvo a Azucena Carena, porque después del primer contacto epistolar se sucedieron varios y ya colaboró en esta columna. Hoy lo hace nuevamente y de elogiable manera. La propondré como Miembro Corresponsal de la SADE para el norte de Italia. Lo he conversado y se tratará favorablemente. Puedo anticiparlo.

El tema de hoy, por consiguiente es de factura ajena y sin duda ya circula en archivo de texto por la Red. Veamos qué nos dice…

«Cierta noche, cansada de navegar en Internet, me quedé observando una película de detectives. Generalmente, no me gustan este tipo de películas, pero lo dicho por el detective a su hija, sentada frente a un computador, me llamó la atención: “Hija –le dice–, siempre he procurado tu seguridad. Siempre te he protegido del daño que te puedan causar. Esta casa cuenta con los más modernos sistemas de seguridad, está conectada a la central de policía más cercana. Por ello nunca hemos tenido un intruso en casa, pero… ¡Nunca imaginé que el intruso entraría por esa pantalla!”»

(Breve cortina musical)

Recientemente he dado algunas charlas sobre los grandes beneficios que presta la Internet, del uso de los blogs, los foros, las wikis, el software libre y muchos otros recursos gratuitos que, bien utilizados, nos permiten interactuar con el mundo.

Sin embargo, toda oportunidad está acompañada del riesgo. Todo desarrollo tecnológico trae consigo el riesgo. En este rincón nos ocuparemos de los riesgos de la red de redes, Internet. 

(Breve cortina musical)

Comprendido el concepto de Azucena, continúo con la transcripción: «El mundo virtual de la Internet o, si se prefiere, el salvaje mundo de la Internet, está poblado de extrañas criaturas: hackers, bloggers, geeks, freaks, internautas, nerds, chaters, spammers, spywarers; mezcladas con las criaturas conocidas del mundo real: pedófilos, pederastas, voyeristas, ladrones, estafadores, falsificadores, piratas, acosadores, violadores y, muchos otros que se escapan de mi mente.

El hecho de estar conectado implica la interacción con alguna o muchas de las criaturas de la red. Por ejemplo, un cracker podría estar intentando vulnerar nuestro sistema de seguridad, si es que acaso lo tenemos. Un pederasta podría estar intentando tener contacto virtual con nuestros hijos (el intruso que sorprendió al detective); un spammer nos estará enviando información no deseada, o al menos no solicitada. Un spywarer estará colocando un virus troyano en nuestro equipo mientras visitamos incautamente su página.

Son muchos los riesgos a los que nos sometemos al convertirnos en internautas; con un poco de ayuda de la wikipedia y de algunas páginas web reseñaré los más comunes:

Riesgos de infección: Cuando nos infectamos es porque nuestro sistema inmunológico ha sido vulnerado. Se tratan de bichos que pueden ser virus o bacterias. La selva virtual también los tiene en variadas presentaciones: virus, gusanos y troyanos; pero con una característica especial: “todos son globales”; es decir, no generan epidemias… Generan pandemias. Al igual que los virus del mundo real, hay aquellos que producen pequeñas molestias hasta los que generan grandes dolores de cabeza e incluso, de bolsillo.

Virus: Es un programa que puede infectar otros programas, modificándolos para incluir una copia de sí mismo.

Gusanos y troyanos: Los gusanos o worms son programas que se copian a sí mismo, saturan los recursos de nuestros equipos haciéndolos más lentos. Este intruso es llamado cracker o ladrón de información. Su principal objetivo es romper o crackear los sistemas de seguridad, no sólo de los equipos, sino también de los programas comerciales. Es decir, algunos cracker son también piratas de software.

Spyware: Estos programas espías recopilan información sobre una persona u organización sin su conocimiento. La función más común es la de recopilar información sobre el usuario y distribuirlo a empresas publicitarias u otras organizaciones interesadas. Dado que el spyware usa normalmente la conexión a Internet para transmitir información

Riesgos del correo: Las direcciones de e-mail crecen aceleradamente. Por ejemplo, en 1998 se registraron 253 millones, mientras que en 2006 ascendió a 1.600. No tengo información actual, pero imagínenla… Se quedarán cortos. Generalmente, por correo nos llegan los virus, además del siempre molesto correo spam.

Spam: Este correo no solicitado, genera pérdida de tiempo y
complica  nuestro sistema».

(Breve cortina musical)

Este es un consejo general: «Al usar Internet se presentan muchos factores que resultan ser muy importantes para poder realizar una navegación segura. Uno de ellos es la privacidad, a la que podríamos definir como la capacidad de controlar quien nos envía, o a quien enviamos, o como actuamos.

Usemos la columna  CCO y borremos las direcciones arrastradas desde que salió el mensaje. Tengamos cuidado ¡EN TODO!»...

Muchas gracias, Azucena Carena y te saludamos desde nuestra hermosa provincia de San Luis, en Argentina.

 

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