Norberto Fernández L.

FM 101.9 SONIX / Radio Rivadavia

Columna Nº 32 del escritor Norberto Federico Fernández Lauretta

Programa “Puerta abierta al arte”/ Lía Accetta - Sábado 5 de diciembre de 2009

La Sociedad Argentina de Escritores – S.A.D.E. Seccional Provincia de San Luis autoriza su libre circulación y reproducción      Deberá mantenerse la integridad del texto y mencionar su autor y la fuente (FM Sonix-Radio Rivadavia.

Loreto Silva, la escritora corresponsal de la S.A.D.E. en la República de Chile, se encuentra, como el oyente sabe, en este gabinete de emisiones radiales con Lía Accetta y la escritora Cristina Aráoz (a quien esta tarde la SADE seccional provincia de San Luis presentará en el Club Social Mercedes “Ave nocturna”, su última novela), y es en esa oportunidad que Loreto Silva nos hablará de temas de su especialidad; pero ahora, en este tercer bloque compartiré con ella mí tiempo de radio y haremos dos columnas. Ella no lo sabía, se está enterando, pero lo arreglaré durante la cortina musical.

(Breve cortina musical) 

Recibimos de Loreto hace algún tiempo, desde Santiago, un texto donde nos hablaba del discurso juvenil de los adolescentes. Por diversas circunstancias fue quedando pendiente de edición y hoy, aprovechando su presencia, acabo de invitar a su autora leerlo. Luego seguiré con lo mío, para reflexionar sobre los amigos que cambian su manera de ser, al menos para nosotros (sus amigos sinceros) y nos sorprendemos al verlos distintos… ¿O acaso son ellos quienes nos ven diferentes?  Muchas veces no sabemos ni ellos ni nosotros porqué, y sufrimos… Pero ahora los dejo con Loreto…

(Breve cortina musical) 

Reconocer lo difícil que es entender el lenguaje a un adolescente [habla Loreto Silva] daría la razón al hecho que estamos sufriendo una revolución, en la cual nuestros jóvenes están desarrollando palabras marginales y propias, de cuya significancia somos excluidos en forma natural sólo por no pertenecer a su grupo etario.

En Chile esto es transversal a las clases socio económicas, cambiando eso sí el termino utilizado. El spanglish mal pronunciado ha tomado su lugar y ¡sálvese quien pueda! a la hora de tratar de entender a los jóvenes.

(Breve cortina musical)

Separé a las clases socio económicas en baja, media y alta, para dar una visión simplificada y global.

Diferenciamos al chico o la chica “shihua” o “flaites”. Ellos pertenecen a tribus urbanas propias a su medio y no se mezclan con otros, le pregunté a mi hijo que era un “shihua” y me dijo: «Mira mamá en tu lenguaje es un “roto de mierda”»…

Quiso decirme que son muchachos que utilizan los pantalones cuatro tallas más grandes de lo necesario y, además, muestran la separación entre lo glúteos, arrastran los pantalones, usan unas zapatillas gigantescas y llamativas, aunque suelen vestir de riguroso negro. Denominan todo con la palabra “güea”, apócope del original: “huevada” --> “güevada” --> “güea”.

Este comodín sirve para denominar cosas, personas, conceptos. Anteponen pronombres a los nombres, “la mamá”, “la Elena”. Ellos suelen usar sobrenombres peyorativos que, en general, destacan los defectos físicos o morales.

Lamentablemente, esta área de nuestra sociedad está desencantada, desmotivada, muchas veces metida con la pasta base; y la pobreza manifiesta de vocabulario les empobrece el seso… ¿Cómo pueden denominar algo y expresarlo si no conocen la palabra. Han contraído afasia y lo ignoran.

En la clase media la situación no es tanto mejor, pero atención: ellos y ellas marcan la diferencia con los “shihua”; se visten mejor, tienen un mayor vocabulario y el comodín es “güevón” o “güevona”, que con distintos tonos y énfasis permiten mantener una fluida conversación. El sobrenombre se utiliza menos y cuando se hace es más cariñoso.

En general, este grupo está mejor preparado y su léxico es más completo; sin embargo, si se le compara con dos o tres generaciones atrás, la pobreza se nota. También tienen sus grupos de pertenencia y su vocabulario propio, del cual los adultos también estamos excluidos.

En la clase alta, existe especial cuidado del vocabulario y de los idiomas, se manejan bien en ambos; pero, al interior de sus grupos de pares tienen sus modismos, y el “güevón” y la “güevona” siguen reinando. Los sobrenombres son más bien apodos cariñosos y tiernos.

También existen las pandillas y como hay dinero estás hacen cosas caras como carreras de la muerte, usan éxtasis, beben hasta quedar botados, chicas desde los 13 años y chicos por igual, etc.

(Breve cortina musical)

Con la foto anterior parece que el planeta no tiene futuro, aunque mencioné hechos reales soy optimista, creo que no son todos, que esto forma parte de una etapa del camino hacia la madurez, que los chicos encontrarán el norte, volverán a usar el lenguaje más tradicional en la medida que deban integrarse al mundo “real”, asumir responsabilidades, buscar empleo, etc. Y si bien algún modismo permanece en el tiempo (entiendo más de 10 años) será incorporado como palabra a la RAE… A fin de cuentas el lenguaje es para comunicarse.

Para muestra un botón, a mis doce años, comenzó a utilizarse la palabra “descueve” y hoy está en el diccionario de la RAE, dice: “Chile: Adjetivo. Formidable, excelente”… Cosa curiosa, me llevé varios coscachos por usar esa palabra indecente.

Cariños a los oyentes argentinos del programa cultural “Puerta abierta al Arte” de FM Sonix-Radio Rivadavia y muchas gracias Norberto, Lía, operadores y señor director...

(Breve cortina musical)

Muchas gracias a vos Loreto. Fue un lujo escucharte… Ahora les dejo mi columna literaria, que será breve, reflexionando sobre una divagación que hasta ayer me pareció complicada, pero que hoy daré cuerpo y  opinión. Un tema candente que dejé inconcluso para darle espacio a Loreto Silva.

Un tema que nos habla de la vida y los acontecimientos que nos modifican, virtud por la cual evolucionamos o involucionamos, fatalmente, pero que nos hace cambiar.

Digo esto porque a veces vemos distintos a nuestros amigos, o son ellos quienes nos ven diferentes; y sufrimos… ¡Cómo no hacerlo si son nuestros amigos! ¡Como no sufrirlos si de nuestros afectos se trata!...

Luego de reflexionar hasta el desvelo, llegué a la conclusión que son las circunstancias que nos toca vivir quienes producen el cambio, aún sin percatarnos de ello; y es así como, por más que nos empeñemos, nunca llegamos a conocer totalmente a las personas. Las desconocemos, como dije, aún esforzándonos.

(Breve cortina musical)

Creemos conocer a nuestros amigos, como creemos conocer a nuestros hijos, a nuestros hermanos, y hasta a nuestra pareja... pero de pronto, un hecho cualquiera o un tiempo transcurrido, nos los revelan totalmente diferentes. 

Lo nuestro no lo notamos porque no nos miramos a la distancia como miramos a los demás. Y todas las cosas de la vida de demasiado cerca no las percibimos. Se requiere un distanciamiento para que el relieve resalte. Vemos cambiado a alguien y alguien nos ve cambiados; y, en efecto, todos cambiamos.

La vida nos modifica. De tolerantes conviértenos en intolerantes; de indiscretos en discretos; de malos a buenos y de buenos a malos. Nadie es como fue ayer.

En suma: por mucho que exploremos las almas de nuestros amigos, éstas nos dan una sorpresa. Es que ellas tienen pliegues donde se esconde aquello que nunca llegaremos a poseer.

Los gustos cambian, los defectos se reemplazan por otros defectos. Mueren o nacen. Como mueren y nacen las virtudes.

Es, pues, imposible definirnos ni definir. Por suerte está la estimación, y con ella la comprensión, subsanándolo todo. Salvándolo todo.

Y por suerte existe un sentimiento mayor, queriéndolo todo y a pesar de todo.

 

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