Norberto Fernández L.

FM 101.9 SONIX / Radio Rivadavia

Columna Nº 33 del escritor Norberto Federico Fernández Lauretta

Programa “Puerta abierta al arte”/ Lía Accetta - Sábado 12 de diciembre de 2009

La Sociedad Argentina de Escritores – S.A.D.E. Seccional Provincia de San Luis autoriza su libre circulación y reproducción      Deberá mantenerse la integridad del texto y mencionar su autor y la fuente (FM Sonix-Radio Rivadavia)

La red de Internet nos dio la posibilidad de no suspender el programa de la fecha (anteúltimo del cierre anual), y que esta mañana del sábado por FM Sonix – Radio Rivadavia de 11 a 12 horas Lía Accetta y yo estemos en el aire, gracias a la moderna tecnología y al servicio de WiFi gratis que ofrece el Gobierno de la Provincia de San Luis en todo su territorio.

Esta columna y todo el Programa “Puerta Abierta al Arte” que conduce Lía Accetta y auspicia la SADE provincial, son grabados y despachados a la emisora de transmisión en y desde el Hostel “Rincón de Oro”, de La Carolina, a la vista del cerro Tomolasta, en este mágico Valle del departamento Pringles de la provincia de San Luis.

Llegamos la tarde del jueves y después de una noche de lluvia por momentos torrenciales, amanecimos ayer con una mañana de aire fresco y claro cielo que nos auguró buen sol y estimuló nuestro ánimo con aromas a tierra mojada y mentas de los cerros. Agradecemos a Dios estar realizando con éxito desde la víspera las Primeras Jornadas de Literatura y Educación a Distancia de la Provincia de San Luis, organizadas por la Sociedad Argentina de Escritores –S.A.D.E. Seccional provincia de San Luis y auspiciadas por la Municipalidad de La Carolina. Continuaremos hoy desde las 10 y cerraremos al ocaso de la tarde de mañana domingo leyendo poesías y cuentos breves en Antu Ruca, paraje “La Primavera” (Cerros Largos), Inti Huasi, luego de visitar la gruta y, si el tiempo lo permite, las pinturas rupestres de la zona. En tanto la Muestra de Arte Itinerante “Redes” de Lia Accetta, inaugurada ayer en el museo, se mantendrá en exposición hasta marzo de 2010.

(Breve cortina musical)

Como escritor comprometido con la realidad –además de la ficción–, y como presidente de la  seccional de la SADE en esta provincia cuyana, lo siguiente será el texto de mi mensaje de cierre de esta tarde en el espacio de conferencias del Museo de la Poesía Escrita “Juan Crisóstomo Lafinur”, nuestro domicilio legal. Pero antes, siendo mañana día de excursiones, quiero hacer público desde ya nuestro agradecimiento a la Municipalidad de La Carolina y a su Intendente Sra. Ingrid Blumencweiz por su auspicio; a Carina, la encargada del Hostel “Rincón de Oro”, por su eficaz atención; a los pobladores de La Carolina porque nos recibieron con respeto (no exento de curiosidad); al profesor José Villegas, disertante para esta tarde con el tema “Juan Crisóstomo Lafinur, el Señor de las Ideas”, Jefe del Subprograma de Gestión y Administración Cultural de la Provincia de San Luis, a cuyo cargo está el museo, casa anfitriona de estas jornadas; a los asistentes a las mismas, de La Carolina, del resto de nuestra provincia y de distintos puntos del país; más una mención especial como muestra de agradecimiento y sincero afecto al personal del Museo de la Poesía, atentos y entusiastas dedicados, sin horarios para nuestro cometido.

Durante la jornada de ayer –que se continuará hoy– especialistas del tema disertaron sobre literatura y sobre educación a distancia; sobre los Derechos del Autor y la Propiedad Intelectual; y se habló mucho y bien de Juan Crisóstomo Lafinur, realizando (anoche), además, la primera Colación de Grados de la Escuela de Narrativa y Guión de Cine/SADE. Se entregaron (incluyendo los de esta tarde) el diploma correspondiente y puesta en funciones de su Comisión Directiva (presidida por el Dr. Roberto Armando Fernández) de la SADE filial Concarán-La Casona; Diploma de Socio Honorario al escritor e historiador Dr. Jesús Liberato Tobares; Diploma Honoris Causa al Programa San Luis Libro (en reconocimiento a su destacada labor); Diploma Honoris Causa al Rincón Cultural La Casona; y Diploma Honoris Causa al Museo de la Poesía Escrita “Juan Crisóstomo Lafinur”.

Ahora el mensaje de cierre de esta tarde. Mañana será día de excursiones.

(Breve cortina musical)

La Sociedad Argentina de Escritores – S.A.D.E. seccional Provincia de San Luis, contempla como objetivos principales (en el artículo 2 de su  estatuto), el mejoramiento de la escritura literaria y el fomento de la lectura en todas las edades. En pos de esa premisa, invito a los entusiastas de las letras (incluidos los miembros de otros grupos literarios como hiciera inteligentemente el Rincón Cultural “La Casona”, de Concarán), a que se acerquen nuestra Secretaría General de la seccional para hacerse socios (o firmar Acuerdos de Mutua si son grupos literarios), comprometiéndonos a defender sus derechos gremiales, de libertad de pensamiento, de expresión y dignidad humanas, consagrados por la Constitución Nacional; ejerciendo la representación de cada uno en su especialidad, y gozando todos del amparo de la S.A.D.E. Nacional, tanto en el orden moral como material. Reitero que no será necesaria la previa gestión del socio para defender su honor y libertad como escritor…

(Breve cortina musical)

¿Qué motiva a los creadores a escribir? ¿La excesiva felicidad? ¿Sus abultados ingresos? Indudablemente no, pues el auténtico escritor no es el hijo preferido del mercado editorial y el shopping, cuya obra “armada” se vende como el pan pero no la recuerda luego la generación siguiente, sino  aquel a quien le falta todo esto, pero le sobran amargas experiencias y la necesidad de plasmar en el papel cuanto no pudo en su vida.

En el terreno pedagógico, la selección de un autor literario para lectura y análisis pasa por un doble tamiz: el sentido trascendente de la obra y la imagen del creador. Cuando esta imagen resulta deteriorada por la crítica social, se la enmarca como algo anecdótico.

Cierto es que la vida del escritor suele estar barnizada de cierta excentricidad y vanidades egolátricas de un ser que busca sus ficticias compensaciones románticas en el papel, cuando no lo logra en la práctica; y hace una metáfora del sentimiento con sus experiencias reales  inconclusas, que luego consuma en su imaginación*.

(Breve cortina musical)

El quehacer literario “serio” no sólo transita en nuestro tiempo la extensa calle  de la indiferencia, sino también  la pobreza de la compresión de quienes llegan a leernos. Por ello, aprender a leer, comprender y a escribir textos es más que una exigencia escolar, es hoy el reto más grande de la pedagogía. Enseñamos a leer, pero no a comprender; enseñamos qué y cómo es el texto, pero no a producirlo o recrearlo y valorarlo. Enseñamos a tildar, a hacer indagaciones semantistas de términos oscuros, a subrayar las metáforas y embellecer el  texto usando los sinónimos adecuados para no repetir palabras (personalmente soy cuidadoso de ello), pero también es necesario comprender esas palabras, valorarlas y recrearlas, hasta alcanzar el ejercicio supremo de la creación*.

(Breve cortina musical)

¿Qué hay detrás de la belleza estética de un poema o un texto narrativo? ¿Representan al autor y a su mundo? ¿Es comparable su discurso estético con su discurso social?

Históricamente se ha querido separar al autor de su obra, para justificar su punto débil, pero la obra puede ser el reflejo equidistante, o el perfecto señuelo de quien dice pero no hace, de quien pregona aquello que no es, de quien pide pero no da.

La literatura, como producto estético, puede ser una sublime actividad, una actitud dolorosa, o un modo de pervertir el buen gusto. Escribir es un acto supremo de libertad absoluta, para hacerlo con esmerada creatividad, con valentía y hasta con terquedad.

Se puede cautivar a un público con acaramelados poemas o relatos, o invitarlo a la febril pasión de meterse en otro mundo posible, el de la ficción (realista o fantástica) y levantar adrenalina pura*.

(Breve cortina musical)

La práctica literaria implica, más allá del aprendizaje de los recursos técnicos, una reflexión permanente sobre todos los aspectos de la vida. Sólo quien consigue contagiar su día a día de hábitos que le ayuden a traducir en palabras su mirada sobre la realidad acaba por convertirse en escritor.

Quienes hacemos docencia literaria tenemos el deber moral de difundirla con la mente y con el corazón, porque sólo así formaremos mejores personas, además de “sentirnos”  cada día mejores personas. 

Estoy persuadido de la importancia vertebral y el aporte social del conocimiento de la literatura en general –y de la literatura de nuestro país en particular–, en la formación y desarrollo del pensamiento humano y del sentido de patria como valor cultural.

(Breve cortina musical)

La literatura argentina las últimas décadas se ha ido empobreciendo, porque no se propugnó formación de estilo y calidad, sino cantidad. Es obligación de la Sociedad Argentina de Escritores - SADE denunciarlo; y este quehacer, si bien estimuló el acto de escribir, originó en algunos casos la ruptura olímpica de quienes se treparon imaginariamente a su torre de marfil, y, con sus poses de divos, cortaron puentes con sus colegas más modestos.

La literatura puede llevarnos a escribir los más sentidos poemas,  o cuentos o novelas, que nos trasladen a mundos oníricos, y a cabalgar por más o menos tormentosas existencias que las que llevamos a diario a cuestas; pero tras las bambalinas existe un universo de debilidades humanas, como celos, mezquindades, plagios, arribismos, endiosamientos y afán de figurar.

(Breve cortina musical)

Hay una equivocada idea que difunde que, para ser creador, hay que “ser diferente”, y se justifica a quien adopta este erróneo concepto hasta en su falta de ética.

El quehacer literario no puede estar desligado de las actitudes de nuestra vida. No podemos crear textos llenos de todo, pero carentes de alma. La literatura tiene que ser sentida y no fingida, porque es un canto a la vida, pero también es un acto pedagógico, un hecho social, y  un acto supremo de humanización, donde se hace necesaria la congruencia entre la belleza poética de lo escrito y la ética del autor. *

La literatura no sólo cumple una función intelectual, estética, comunicativa, catárquica, sino también genera códigos éticos y morales transformadores, para hacer del hombre un ser menos estupidizado y menos despiadado.

Escribir debe ser un acto de responsabilidad y de compromiso consigo mismo y con los demás. Ese mito decadente que cree que la literatura es hacer y decir sin importar los efectos colaterales, sin interesar las formas grotescas ni tener un conocimiento pleno de la estética, en pos de “hacerse notar” y figurar en una  “vanguardia” del arte no bello –a la postre efímera–, debe quedar relegado en la propia marginalidad y fracaso de quienes quieren hacer de la literatura su escapismo egocéntrico. 

(Breve cortina musical)

Las “rondas literarias” de los encuentros son importantes y es un punto de partida para reunir entusiasmos, pero, si no pasa al “taller literario” se queda en el hecho social de escuchar y aplaudir; y aún así no es suficiente, la evolución se logra cuando se accede al concepto.

El proceso beneficioso sería una tríada donde los intervinientes “se escuchen y estimulen con el halago”, primero; “escriban in situ y lean buenos autores”, segundo; y “hagan investigación seria y crítica literaria”, tercero.

Hasta para ser transgresor e innovador descollante y genial, es necesario tener pleno conocimiento de aquello a lo cual queremos oponernos, para superarlo.

Ser un subversivo de las letras implica haber comprendido lo demás, por medio del conocimiento literario y estético; no saberlo es ser un rebelde sin causa.

* N. del A.: Un texto del educador peruano Nicolás H. Navarro, nos dice: “El quehacer literario no puede estar desligado de nuestras actitudes, de nuestra propia vida. No podemos ir por el mundo creando versos postizos con mucho sonido, rima, ritmo, pero carentes de alma”. Este fragmento y el concepto en el contexto general, fueron eficaces disparadores. Hay expresiones que hacen al escritor consciente exclamar ¡cómo me hubiera gustado escribir ese texto! Teodoro Sane decía que “hay autores que uno tiende a admirar hasta el plagio”.

Mi recreación en el punto similar, buscó embellecer mi columna. Mis oyentes y lectores sabrán de la eficacia o no del cometido.- 

 

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